El peregrinar de los productos que llegan a nuestras manos

Uno de los aromas que más me agradan es el olor a nuevo, en mi caso, este aroma viene cargado de una serie de sentimientos anidados.

El saber que estoy por estrenar algo que estaba buscando, el saber que logré adquirirlo, si es que lo compré, o me siento contenta porque supieron lo que deseaba y me llegó como obsequio.

abrir-paquetesEn fin, el aroma de las cosas nuevas me hace sentir muy bien y hoy justamente llegó el camión de mudanza de la tienda donde compramos una sala.

Ya teníamos tiempo de querer hacer este cambio debido a que la sala anterior ya tenía ciertos problemas graves de todo a todo, así que ahora estrenar nuestra sala se siente muy, muy bien.

Cuando depositaron los muebles y se fueron los señores, todos en casa parecíamos niños con juguete nuevo y comenzamos a quitar los diversos materiales de embalaje, la acomodamos a nuestro gusto y ¡listo! Por fin teníamos nuestra sala nueva.

Gracias a los materiales de embalaje, ninguna pieza llegó maltratada y esto es genial, ya que todos ganamos y nos evitamos disgustos y todo lo que esto conlleva.

Esto me hizo reflexionar sobre la importancia de cada material que fuimos retirando del embalaje, ya que cada uno cumplió con una función muy específica para que nuestra sala llegara hasta nuestro hogar sin ningún rasguño.

Revisando los diversos objetos que deben ser embalados desde su empaque y transportación hasta su destino, observamos que bien se puede usar papel, cartón, metal, madera, fibras vegetales o plásticos.

Todo depende del producto, las especificaciones de apilamiento y el considerar todo el camino que ese producto tendrá que recorrer y pasar para llegar a su destino.

Para esto bien se podrá recurrir a cajas de madera, cajas de cartón, guacales (jaulas), contenedores, toneles, tambores, sacos, fardos, balas, forros plásticos, garrafas, o damajuanas.

Ahora bien, debemos tener muy en claro que para un producto o mercancía hay dos conceptos importantes para que llegue a nosotros: uno es el empaque y el otro el embalaje, que no son lo mismo.

materiales-embalaje

Cuando hablamos del empaque nos estamos refiriendo al objeto que aloja, contiene, conserva y protege directamente el envío. Este debe velar por las condiciones únicas del producto así como la imagen, descripción de uso o consumo.

Este empaque tiene una función muy delicada, ya que debe cumplir con un diseño que garantice la seguridad y así evitar futuros daños durante la manipulación del producto.

Por el otro lado tenemos el embalaje y esto se especifica como la envoltura que facilita el transporte, manipulación y almacenamiento del envío.

Generalmente no tiene contacto directo con el contenido; sin embargo, debe ser funcional para la protección y facilidad de manipulación. Aquí bien se pueden encontrar más de un tipo de materiales trabajando en conjunto para salvaguardar la mercancía.

Para efectos prácticos y siguiendo las normas, el embalaje también debe informar sobre las condiciones de manejo del producto como por ejemplo si es frágil, si requiere de ciertos requisitos legales o puede mostrar los ingredientes de la mercancía.

Ya con estos, empaque y embalaje entonces se procede al envío. Para ello es necesario colocar en un sitio visible el rótulo que identifique la manera en la cual debe ser manipulado o conservado el envío.

Y es así cuando comienza la aventura para esta mercancía. Tal y como pasó con nuestra sala, habría que “preguntarle” su peregrinar para valorar el que haya llegado sana y salva hasta nuestro hogar.