Si la vida te da limones… ¡pues véndelos!

Cuando de niños nos preguntan sobre lo que deseamos ser de grandes, la imaginación se muestra en todo su esplendor y elegimos los empleos que nos parecen más maravillosos de entre los que conocemos.

hombreLa cantidad de princesas, bomberos, enfermeras, policías, doctoras, astronautas, doctores, corredores de autos, millonarios y futbolistas es enorme. Después, con el tiempo vamos descubriendo que el mundo tiene muchas cosas más, que algunas que nos parecían un juego ya no lo son y que otras que desconocíamos son grandiosas.

Con el tiempo, se van puliendo esas expectativas y un buen día descubrimos que no podemos dedicarnos a algo que encierre todo lo que nos gusta y deje fuera lo que nos desagrada.

Es tiempo de elegir una actividad o seleccionar una carrera universitaria.

Mario era un chico soñador como muchos otros y tuvo que enfrentar desde los 15 años la pérdida de su padre, por lo que tuvo que recurrir a su tío, quien siempre le brindó apoyo para seguir estudiando; así logró terminar el bachillerato.

Después de eso, consiguió un empleo de mensajero en un despacho de contadores para ayudar con los gastos en su casa, pues su madre no tenía una profesión y sus ingresos no eran suficientes para solventar los gastos de la casa y de su hermano menor, que apenas comenzaba la secundaria.

Él siempre fue muy entusiasta y acomedido, por lo que aprendió algunas cosas de contabilidad y le ofrecieron apoyo para que estudiara la carrera de contador.

recorte personalSe animó y aun cuando sus jornadas eran maratónicas, no perdió el entusiasmo. Puso tanto empeño en sus estudios como en el trabajo, además de que contaba con el apoyo para realizar sus trabajos y resolver dudas.

Ya casi terminando la carrera, se vino la recesión de hace unos años, cuando nos cayó la influenza y cuantas cosas había por pasar, por lo que la empresa en que trabajaba tuvo que hacer un recorte de gastos muy fuerte y tuvo que dejar la compañía.

Para ese entonces, ya tenía más elementos para buscar un trabajo y le faltaba solamente un semestre.

Logró colocarse en una empresa de buen tamaño, que manejaba arrendamiento automotriz para empresas y factoraje para proveedores.

Ahí logró tener un trabajo que le permitió terminar la carrera y entró a la división que manejaba el arrendamiento automotriz.

Aprendió bastante de ello y a pesar de que ya no tenía el gasto de las colegiaturas, el ingreso no era tan grande; pero su visión sí lo fue.

Platicó con su tío y se asociaron para comprar un par de autos, con el método de leasing que aprendió en esa misma empresa y con algunas personas que había conocido en todo este peregrinar que Mario ya había tenido y les ofreció el servicio de gestor de trámites y mensajería.leasing

Comenzó con dos empresas pequeñas y finalmente había encontrado algo que le gustaba. Logró extender su pequeña empresa hasta tener 12 unidades, con las que pudo atender a otras tres empresas.

Poco tiempo después, dejé de ver a Mario; supe que le estaba yendo muy bien y vaya que se lo había ganado a pulso.

Creo que pocos saben con precisión lo que serán de grandes; sin embargo, el secreto es simplemente estar dispuesto a elegir de las cosas que te va ofreciendo la vida y seguir adelante.