El sistema romano

Recientemente fuimos a Italia de vacaciones y a ver muchas tiendas de pisos de madera, para tapizar todos nuestros barcos que producimos en México, ya que en Italia se encuentra la mejor calidad de pisos de madera.

Cerca de la última tienda que fuimos se encontraba un pequeño museo con artefactos del imperio Romano y una breve explicación de cada uno, ya que los pequeños detalles eran los que hacían a Roma.

Al estar caminando a través de los estrechos pasillos del antiguo museo (que es en realidad una viejísima casa del tiempo de Roma) escuché a una persona decir que creía imposible que esas simples reliquias  (una Lorica Segmentata, un Scutum, una pequeña espada y una daga) hubieran creado a uno de los imperios más magnánimos en la historia de la humanidad, algo a lo que por supuesto no contesté nada; sin embargo, es un hecho que esas antiguas reliquias fueron las que crearon a Roma y a su imperio.

El imperio romano se convirtió en lo que fue debido a la eficiencia de las legiones de las tropas imperiales, quienes llegaron, vieron y conquistaron, como bien decía Cesar.

Un imperio es un conjunto de reinos y provincias quienes responden a una misma cabeza, llamada emperador.

 

Hemos de saber que los imperios jamás se hacen por la paz y que nadie forma un imperio con amabilidad, sino que éste se hace siempre por la fuerza y en el campo de batalla, donde uno no sólo debe derrotar al enemigo, sino enviar un mensaje claro y conciso al mundo entero sobre qué es lo que pasa cuando las tropas imperiales llegan a un lugar.

Los ejércitos romanos eran los mejores, no por sus números ni por su fuerza bruta, sino que muchos de sus enemigos poseían, sino por su organización impecable, el ojo de sus generales y las tácticas empleadas por cada legionario, quien sabía perfectamente qué hacer, cuándo hacerlo y cómo hacerlo cuando en el campo de batalla.

A diferencia de los bárbaros (pueblos no romanos) cuyo mayor objetivo era crear caos en el campo de batalla mediante la utilización de gritos, trompetas, pinturas corporales y enormes armas personales, los legionarios peleaban en destacamentos cuadrados de 80 a 100 soldados protegidos por un gran escudo rectangular y ligeramente arqueado hacia el cuerpo del legionario llamado Scutum, equipados con una lanza aerodinámica capaz de traspasar de lado a lado hasta el cuerpo más robusto y armados con una pequeña espada de menos de medio metro y una daga diseñada para perforar áreas blandas y estratégicas como riñones, axilas, estómago y pantorrillas.

Estos grandes cuadros de legionarios se acercarían a 15 metros del enemigo, lanzarían sus lanzas, después irían  a la carga sin perder formación, impactarían al enemigo con sus escudos y los apuñalarían con sus espadas cuando los adversarios levantaran la espada para impactarles. Finalmente lanzarían una carga de caballería ligera a cada flanco para desorientar y aniquilar al enemigo.

Este sistema de batalla fue lo que hizo de Roma un imperio.

La conquista y sus estatutos

El día de hoy fuimos a dar una presentación a unas oficinas muy bonitas, que me llamaron mucho la atención por la fidelidad arquitectónica que éstas tenían al periodo al que ese lugar perteneció alguna vez, ya que hasta los muebles de oficina embonan con aquella arquitectura de una manera perfecta con la atmósfera virreinal que ahí se respiraba. Quizás el único elemento de modernidad, aparte del equipo de cómputo, eran las láminas de acrílico que se implementaron para separar algunos cubículos.

Al momento de admirar los alrededores, me puse a pensar en el trauma cultural que se dio con el fenómeno de la conquista española del continente latinoamericano, cuando dos civilizaciones chocaron a tal grado que terminaron creando una sola.

Antes que nada, es muy importante entender que los territorios conquistados por los exploradores españoles en estas tierras no eran iguales ni en nomenclatura ni en ejecución política, debido a que estaban estrictamente segmentados conforme a la importancia que cada territorio tuviera ante la oficialía de la corona española.

Los territorios conquistados estaban divididos en tres categorías principales:

  1. A) Virreinatos
  2. B) Colonias
  3. C) Territorios

El entendimiento de las diferencias entre estos tres tipos de administración es crucial para entender el fenómeno de la Conquista, ya que estas nomenclaturas políticas  dictaminaban en gran medida el estatus, tanto de los conquistadores como de los conquistados, su nivel de vida y la relación tripartita que se llevaba entre estos (por tripartita me refiero a la relación entre conquistados, conquistadores y Corona Imperial).

Un virreinato era una locación geográfica completamente domesticada ante los modos políticos, sociales y económicos de la corona, al tener un código de leyes y un gobierno ordenadamente establecido, dirigido por un Virrey, actuando en representación del emperador español, cuya lealtad está dirigida a la península Ibérica.

Una colonia es un espacio geográfico modestamente poblado por individuos de otro país, donde el dominio del lugar todavía está en disputa y aún no hay un gobierno legalmente establecido; sin embargo, existe una administración en vías de desarrollo, generalmente manejado por un hombre con una capitanía real.

Un territorio es un espacio geográfico donde no hay población de otro país, sino solo una fuerza militar de conquista o de reconocimiento, donde el dominio es inexistente; sin embargo, está en proceso y en planeación.

Toda Latinoamérica estaba inmersa en alguno de estos tres procesos, los primeros dos siendo los más comunes, ya que territorios habían pocos, debido a que todo estaba o conquistado o en proceso de conquista.

Los territorios más extensos y famosos se encontraban del otro lado del río Bravo, en lo que hoy es California, Nuevo México, Texas y Arizona, donde solo habían un par de misiones franciscanas (como en San Francisco) y los naturales gozaban un nivel de autonomía absoluto.

virreinato

En la zonas virreinales, aunque más establecidas, la relaciones entre naturales, criollos y españoles era más espesa, ya que los últimos tenían las llaves del destino de todos los indígenas.

En las colonias, aunque llenas de violencia, había más casos entre tratos y acuerdos, entre los naturales y los colonizadores, debido a que los roles aún no estaban definidos.

Si eres latinoamericano y quieres entender bien a tu país, fíjate si tu nación era colonia, territorio o virreinato.

Hacer y rehacer carrera

Si no fuera por mi actual trabajo, no sabría que existen artefactos como las básculas para camiones, y que son de suma importancia para la seguridad vial y urbana, porque permiten conocer el peso exacto de los vehículos de carga, con y sin contenidos. Se dice que la vida es un constante aprendizaje, pero en los inicios de mi carrera, jamás hubiera imaginado que llegaría a saber algo así.

estudiante

Yo estudié literatura y como todo el que se decide por una vocación semejante, estaba más que preparado para una vida de angustias y privaciones… Bromas aparte, lo que tenía previsto era una carrera en la docencia o la investigación, los ámbitos que más se vinculan con las disciplinas humanistas. Y ya en un plano más idealista que prospectivo, también acariciaba el anhelo de publicar alguna obra.

No obstante, desde los primeros semestres de la licenciatura, empecé a descubrir la terrible realidad; amaba leer y escribir, disfrutaba todo lo que aprendía, y asimilaba con gran facilidad las reglas y directrices necesarias para elaborar los trabajos de investigación que se requerían en el ámbito académico. Sin embargo, todo el placer y la confianza desaparecían cuando tenía que hacer una exposición en público o participar como ponente en un congreso. Ambas actividades eran elementales para cimentar las carreras de un docente universitario, así que pronto empecé a cuestionar mi elección de carrera, pues ¿a qué otra cosa podía dedicarme como licenciado en letras, si no era a la enseñanza?

La posibilidad que me quedaba era apostarlo todo a la publicación de mis obras, pero tendría que escribir varios best sellers para asegurar mi diario sustento, pues el porcentaje de regalías que reciben los autores de una obra es apenas el 10 por ciento y para que eso resulte una cantidad significativa, es precioso acumular muchas ventas. Y la verdad es que yo no deseaba sólo escribir por hacer números; quería crear algo con lo que me sintiera satisfecho y cuya lectura yo mismo disfrutara.

Pese a lo que entonces me parecía un muy negro porvenir, me negué a dejar inconclusos los estudios universitarios. Tenía que terminar lo que había comenzado y para darme ánimos, me decía que tal vez con el tiempo y la adquisición de conocimientos, lograría desarrollar las habilidades necesarias para enseñar o encontraría una alternativa para ganarme la vida haciendo lo que me gustaba.

blogger

Esto último fue lo que sucedió, gracias a un maestro a quien nunca olvidaré. La asignatura que impartía era literatura medieval, mas, para tratar con un tema que muchos podrían considerar retrógrada, el profesor estaba muy a la vanguardia en lo que a recursos didácticos se refiere. Participaba en un proyecto de digitalización de textos antiguos, por lo que todas las lecturas con las que trabajamos estaban disponibles en línea. En las primeras clases nos presentó nociones como tags, hipertextos y backlinks, cuestiones que nos parecían completamente desvinculadas del tema de la asignatura, pero que pronto formaron parte del habla cotidiana dentro del aula.

Pero lo que resultó más innovador en su momento, y lo que me abrió un nuevo camino para el desarrollo profesional, fue lo que nos solicitó como trabajo final. No había que hacer un ensayo o un trabajo de investigación, como en la mayoría de las clases; sino un blog, con textos serios y bien fundamentados, pero escritos en un lenguaje accesible a un público amplio y con recursos digitales que contribuyeran a la difusión de la literatura. Fue así como descubrí el blogging, área en la que trabajé varios años como escritor independiente y gracias a la cual entré a trabajar como editor de contenidos informativos en una compañía de planeación y diseño urbano (ahí fue donde aprendí lo de las básculas).

A veces, la idea de “hacer carrera” se interpreta como elegir una profesión o actividad, prepararse para desarrollarla, encontrar un trabajo y perseverar en él durante toda la vida. Pero la experiencia me ha demostrado que para dedicarse a lo que uno realmente disfruta, sin renunciar por ello a una buena calidad de vida, es necesario hacer y rehacer.

creatividad