La conquista y sus estatutos

El día de hoy fuimos a dar una presentación a unas oficinas muy bonitas, que me llamaron mucho la atención por la fidelidad arquitectónica que éstas tenían al periodo al que ese lugar perteneció alguna vez, ya que hasta los muebles de oficina embonan con aquella arquitectura de una manera perfecta con la atmósfera virreinal que ahí se respiraba. Quizás el único elemento de modernidad, aparte del equipo de cómputo, eran las láminas de acrílico que se implementaron para separar algunos cubículos.

Al momento de admirar los alrededores, me puse a pensar en el trauma cultural que se dio con el fenómeno de la conquista española del continente latinoamericano, cuando dos civilizaciones chocaron a tal grado que terminaron creando una sola.

Antes que nada, es muy importante entender que los territorios conquistados por los exploradores españoles en estas tierras no eran iguales ni en nomenclatura ni en ejecución política, debido a que estaban estrictamente segmentados conforme a la importancia que cada territorio tuviera ante la oficialía de la corona española.

Los territorios conquistados estaban divididos en tres categorías principales:

  1. A) Virreinatos
  2. B) Colonias
  3. C) Territorios

El entendimiento de las diferencias entre estos tres tipos de administración es crucial para entender el fenómeno de la Conquista, ya que estas nomenclaturas políticas  dictaminaban en gran medida el estatus, tanto de los conquistadores como de los conquistados, su nivel de vida y la relación tripartita que se llevaba entre estos (por tripartita me refiero a la relación entre conquistados, conquistadores y Corona Imperial).

Un virreinato era una locación geográfica completamente domesticada ante los modos políticos, sociales y económicos de la corona, al tener un código de leyes y un gobierno ordenadamente establecido, dirigido por un Virrey, actuando en representación del emperador español, cuya lealtad está dirigida a la península Ibérica.

Una colonia es un espacio geográfico modestamente poblado por individuos de otro país, donde el dominio del lugar todavía está en disputa y aún no hay un gobierno legalmente establecido; sin embargo, existe una administración en vías de desarrollo, generalmente manejado por un hombre con una capitanía real.

Un territorio es un espacio geográfico donde no hay población de otro país, sino solo una fuerza militar de conquista o de reconocimiento, donde el dominio es inexistente; sin embargo, está en proceso y en planeación.

Toda Latinoamérica estaba inmersa en alguno de estos tres procesos, los primeros dos siendo los más comunes, ya que territorios habían pocos, debido a que todo estaba o conquistado o en proceso de conquista.

Los territorios más extensos y famosos se encontraban del otro lado del río Bravo, en lo que hoy es California, Nuevo México, Texas y Arizona, donde solo habían un par de misiones franciscanas (como en San Francisco) y los naturales gozaban un nivel de autonomía absoluto.

virreinato

En la zonas virreinales, aunque más establecidas, la relaciones entre naturales, criollos y españoles era más espesa, ya que los últimos tenían las llaves del destino de todos los indígenas.

En las colonias, aunque llenas de violencia, había más casos entre tratos y acuerdos, entre los naturales y los colonizadores, debido a que los roles aún no estaban definidos.

Si eres latinoamericano y quieres entender bien a tu país, fíjate si tu nación era colonia, territorio o virreinato.