Los parques industriales inteligentes

Ante el gran boom del crecimiento económico y como paso a la globalización, México ha tenido que irse ajustando a dichos cambios, haciendo propios ideas y desarrollos como los parques, los centros o ciudades industriales, debido a su gran importancia económica.

Este tipo de entidades son el producto de las exigencias de toda actividad productiva que, al ser eficientes llegan a alcanzar mejores ventajas competitivas tanto de forma interna como externa.

De igual manera, este tipo de espacios llamados industriales llegan a ser detonadores del desarrollo regional, ofreciendo una nueva imagen a  las metrópolis donde son insertados.

Este tipo de zonas, en donde se incrustan los parques industriales, están planeadas para afluir a los principales corredores logísticos, para insertarse luego a la cadena de valor global.

Todo esto debe trabajar como reloj suizo donde ante una maquinaria bien afinada impacta de forma positiva dicha cadena de valor, de lo contrario, cualquier movimiento negativo en este proceso de la actividad productiva, distributiva o comercial, podría afectar de forma seria el desempeño logístico nacional.

Es por ello que cada uno de dichos eslabones de la cadena de valor tendrá consecuencias de forma directa en cuanto al desarrollo de la economía nacional se refiere.

No es por nada que los actores involucrados en la producción e intercambio comercial se encuentran incentivados trabajando continuamente en cuanto a las políticas públicas como privadas para fortalecer el ordenamiento y planificación ante la construcción de parques o centros industriales se refiere, con el objetivo de articular un funcionamiento para un desarrollo regional.

El objetivo, por lo que nuestro país parte de lo que se conoce como Mexico industrial parks en inglés o los parques industriales en México, es que ante la construcción de este tipo de instalaciones se tiende a congregar actividades productivas.

Esto conlleva a su vez a optimizar el funcionamiento y evitar los cuellos de botella o el deterioro de los centros urbanos que tanto están afectando ya a nuestra ciudad capital.

Con las nuevas tendencias de producción y comerciales donde han nacido frases y acciones que se engloban como “justo a tiempo”, “cero inventarios”, servicio “puerta a puerta”, han impuesto condiciones en los proceso productivos y de distribución.

Estas nuevas tendencias obligan a su vez a mejorar las operaciones referentes a la logística y transporte de mercancías lo que se deberá traducir en ofrecer eficiencia, eficacia y oportunidad.

Todo lo anterior no ha pasado desapercibido por las instituciones gubernamentales y desarrolladores inmobiliarios quienes se han visto estimulados a concentrarse tanto en la organización productiva como al desarrollo del trabajo, así como la planificación y ordenamiento del espacio industrial y el entorno urbano.

Es importante subrayar que el desarrollo urbano está íntimamente ligado con el desarrollo de la cadena de valor, teniendo en cuenta que los principales parques o centros de producción y de consumo se encuentran dentro de las zonas urbanas.

Esto lleva entonces a implementar a su vez estrategias para mejorar la calidad de vida de las ciudades, comenzando por su vivienda, movilidad y servicios de salud, entre otros aspectos.

Con todo lo anterior lo que se pretende es el constituir ciudades eficientes, competitivas y equipadas, que permitan a los habitantes tener oportunidades de desarrollo y mejores condiciones de vida.

En este sentido, la construcción de los nuevos centros o parques industriales buscan impactar en una mejor calidad de vida de quienes habitan las urbes y los alrededores de las zonas industriales.

La búsqueda de mejores ofertas de espacios industriales, han llevado a los desarrolladores a cambiar sus estrategias inmobiliarias brindando valor agregado en el mercado de las zonas industriales.

La fórmula: insertar a los parques o clusters industriales a la logística nacional, y brindar mayor certidumbre al mercado.

Diferencias injustas

Hace dos días dediqué mi mañana para tramitar y conseguir una serie de préstamos para jóvenes con una compañía de un conocido de un amigo mío, para poder repartirlos entre los muchos jóvenes que trabajan en nuestra empresa, como incentivo a lograr un mejor desempeño en sus labores.

Esto se debe a que en nuestra empresa nos preocupa mucho el destino de México, ya que nos apena mucho ver en la situación en la que nos encontramos inmersos los ciudadanos y ciudadanas de nuestro país.

Esto en gran medida se debe a que viajamos mucho y vemos como los jóvenes y las nuevas generaciones viven en otros países del primer mundo y las posibilidades que ahí existen para crear un futuro estable y prometedor y donde no es necesario trabajar hasta los 80 años para poder dar a sus familias un camino más o menos pavimentado y para tener mayores posibilidades para brindar a los suyos una educación completa, que hoy en día no basta para asegurar un futuro.

En todos estos viajes de negocios nos hemos dado cuenta de asuntos simples que tienen un impacto enorme en la vida de los ciudadanos de un país en el plano personal y laboral, dos planos íntimamente relacionados y que el día de hoy muchas veces son uno mismo.

Como todos sabemos, cualquier persona que viva en una ciudad pequeña, mediana o grande pasa una gran cantidad de su tiempo en esta vida en el trabajo, ya que el trabajo es aquel árbol en el desierto de la existencia que nos provee de frutos, un árbol que al menos en teoría, el fruto que da es relativo al esfuerzo que se ponga en su cuidado.

Aunque esto es cierto para muchos países, no lo es para muchos.

En los países en primer mundo donde hemos ido en cuestiones tanto de negocios como de placer, la regla es muy simple, “Trabaja duro y prosperarás”, una regla que en aquellos lugares se cumple muy bien, mientras que en México hay millones de mexicanos que trabajan casi al borde de un nivel de esclavitud y no ganan ni siquiera lo suficiente para pagar las cuentas de la supervivencia básica, especialmente con la irregularidad de precios que tenemos y con los múltiples casos de inflación que tenemos en México.

Esto es debido a que la mayoría de los mexicanos ganan un sueldo miserable que no les es suficiente para nada; de hecho, una encuesta aplicada por la revista Forbes en 2016 indicó que el 75% de los jóvenes mexicanos profesionistas entre la edad de 20 y 34 ganan un sueldo promedio de 6 mil quinientos pesos al mes trabajando largas jornadas muchas veces superando las ocho horas diarias.

Esto significa que el mexicano promedio trabaja más que cualquier ciudadano promedio del primer mundo y gana mucho menos, algo que me parece aberrante.

Según los economistas mexicanos, los bajos sueldos se deben al bajo nivel de productividad del trabajador mexicano; sin embargo también se ha comprobado que la productividad en México ha aumentado, mientras que los sueldos permanecen miserables.