Diferencias injustas

Hace dos días dediqué mi mañana para tramitar y conseguir una serie de préstamos personales on line con una compañía de un conocido de un amigo mío, para poder repartirlos entre los muchos jóvenes que trabajan en nuestra empresa, como incentivo a lograr un mejor desempeño en sus labores.

Esto se debe a que en nuestra empresa nos preocupa mucho el destino de México, ya que nos apena mucho ver en la situación en la que nos encontramos inmersos los ciudadanos y ciudadanas de nuestro país.

Esto en gran medida se debe a que viajamos mucho y vemos como los jóvenes y las nuevas generaciones viven en otros países del primer mundo y las posibilidades que ahí existen para crear un futuro estable y prometedor y donde no es necesario trabajar hasta los 80 años para poder dar a sus familias un camino más o menos pavimentado y para tener mayores posibilidades para brindar a los suyos una educación completa, que hoy en día no basta para asegurar un futuro.

En todos estos viajes de negocios nos hemos dado cuenta de asuntos simples que tienen un impacto enorme en la vida de los ciudadanos de un país en el plano personal y laboral, dos planos íntimamente relacionados y que el día de hoy muchas veces son uno mismo.

Como todos sabemos, cualquier persona que viva en una ciudad pequeña, mediana o grande pasa una gran cantidad de su tiempo en esta vida en el trabajo, ya que el trabajo es aquel árbol en el desierto de la existencia que nos provee de frutos, un árbol que al menos en teoría, el fruto que da es relativo al esfuerzo que se ponga en su cuidado.

Aunque esto es cierto para muchos países, no lo es para muchos.

En los países en primer mundo donde hemos ido en cuestiones tanto de negocios como de placer, la regla es muy simple, “Trabaja duro y prosperarás”, una regla que en aquellos lugares se cumple muy bien, mientras que en México hay millones de mexicanos que trabajan casi al borde de un nivel de esclavitud y no ganan ni siquiera lo suficiente para pagar las cuentas de la supervivencia básica, especialmente con la irregularidad de precios que tenemos y con los múltiples casos de inflación que tenemos en México.

Esto es debido a que la mayoría de los mexicanos ganan un sueldo miserable que no les es suficiente para nada; de hecho, una encuesta aplicada por la revista Forbes en 2016 indicó que el 75% de los jóvenes mexicanos profesionistas entre la edad de 20 y 34 ganan un sueldo promedio de 6 mil quinientos pesos al mes trabajando largas jornadas muchas veces superando las ocho horas diarias.

Esto significa que el mexicano promedio trabaja más que cualquier ciudadano promedio del primer mundo y gana mucho menos, algo que me parece aberrante.

Según los economistas mexicanos, los bajos sueldos se deben al bajo nivel de productividad del trabajador mexicano; sin embargo también se ha comprobado que la productividad en México ha aumentado, mientras que los sueldos permanecen miserables.