La Clave en el Aire

Hace unos días viajamos a Alemania para visitar una fábrica de acero estructural con quien llegamos a un buen arreglo para que nos suministre todo el material de acero necesitado para nuestra nueva súper construcción que hemos de llevar acabo en los siguientes cuatro años.

La fabrica esta situada en las afueras de la ciudad de Dresde, una ciudad con mucha historia, además de haber sido una de las ciudades que fue bombardeada con mayor intensidad en los años de la Segunda Guerra Mundial, además de ser un símbolo vivo  para los poderes aliados  y los estudiosos de la historia  del gran principio de evitar lo que es fuerte atacando lo que es débil.

Par los aliados la segunda Guerra Mundial comenzó el primero de Septiembre de 1939  con la invasión alemana a Polonia, sin embargo   este conflicto comenzó mucho antes para los alemanes quienes comenzaron a prepararse desde 1925 para una guerra a gran escala con el objetivo de revertir el Tratado de Versalles y restaurar el honor alemán perdido tras la Primera Guerra Mundial.

Debido a esta preparación prematura y a que los aliados comenzaron un inepto programa de desarme durante todos esos años, los alemanes bajo el mando de Adolfo Hitler ya eran muy superiores militarmente hablando que los aliados desde 1937, no solo en armamento sino también estaban muy adelantados  en cuestiones de estrategia,  al encontrar una aplicación general de la masa armada en dos puntos del enemigo para después rodearlo y destruirlo, utilizando una combinación perfecta de movilidad y velocidad  mediante la cooperación de las tres ramas de sus fuerzas armadas : un sistema llamado Blitz Krieg.

Polonia cayó muy rápidamente – en tan solo tres semanas- pese a su heroica presencia en situaciones desesperadas que causaron algunas bajas a los alemanes de maneras inesperadas y con el uso material de guerra muy trivial, lo que hizo realizar a los Nazis que había tuercas que apretar antes de enfrentar a los ingleses y franceses.

Un año después, derrotaron tremendamente a los aliados en Francia  expulsando a los ingleses de Europa.

Tras esta derrota, lo único que quedaba entre la victoria absoluta y los alemanes era la invasión del Reino Unido y acabar con la guerra de una vez por todas. Sin embargo, los británicos estaban muy lejos de rendirse y estaban dispuestos a lastimar a los alemanes en sus puntos más vulnerables.

Durante la Batalla de Francia, Winston Churchill ordeno a la mayor parte de su fuerza aérea el regresar a casa para reservarla para lo que vendría después lo que evito que los aviones ingleses fueran capturados con la derrota de Francia.

Este movimiento habilito a los británicos a derrotar a los alemanes en el aire durante la tremenda batalla de Gran Bretaña donde 500 aviones ingleses derribaron a 1,200 aviones alemanes para después llevar la guerra a su propia casa destruyendo por completo ciudades como Dresde y ganando tiempo para la adquisición de dos aliados cruciales como lo fueron la Unión Soviética  y los Estados Unidos.