Un trabajo peligroso

No entiendo la necesidad de poner una vida en peligro sólo por ahorrase unos cuantos pesos. Hay empresas que abusan de la necesidad de la gente para contratarlas con un salario extremadamente bajo y en puestos para los cuales no están calificados. Entiendo perfectamente a quienes aceptan el empleo, pues yo lo viví, pero ahora que estoy con un cargo mayor, lo veo todo diferente, pero no puedo hacer nada más que alzar la voz, para que se enteren de lo que sucede en nuestro país.

Hace algunos años me gradué como ingeniero, pero ante la falta de empleo tuve que aceptar uno como electricista en una compañía mediana. Mi trabajo era revisar el cableado de los postes de luz en algunas calles y arreglarlo cuando fuera necesario. Tuve un compañero por dos años, con quien realizaba todos los trabajos que nos pedían, pero encontró una mejor oferta en otra compañía y nos abandonó, por lo que trajeron a alguien nuevo, a quien debía enseñar. Sin embargo, nunca imaginé que no tenía las habilidades y conocimientos necesarios para el puesto, entonces me pregunté por qué lo había contratado. ¡Ni siquiera sabía las reglas de seguridad a la hora de escalar un poste!

Platicando con él me contó que estaba muy contento en su nuevo empleo, el cual consiguió gracias a que fue recomendado por uno de sus expatrones, pues estaba ganando tres mil pesos al mes, dos mil menos de lo que yo ganaba. Pensé que era porque no tenía experiencia, pero no fue exactamente por eso, más bien se aprovecharon de su poca experiencia y su necesidad. Pero los jefes jamás imaginaron que esta decisión más que ayudarlos a ahorrarse dinero, les costaría mucho más.

Un día nos encontrábamos arreglando el cableado de uno de los postes, yo me había lastimado un par de dedos, por lo que no podía hacer el trabajo pesado y el turno fue del nuevo. Al ver cómo se preparaba con los arneses supe que algo no estaba bien, por mi mente pasó que nunca había hecho ese trabajo, pero aun así lo dejé, confiando en el por qué lo contrataron. Al subir comenzó a tener complicaciones, pero logró llegar a lo más alto, donde tenía que utilizar los flejes de acero para sostener el cableado. Cometió un grave error en el que confirmé que no tenía idea de lo que estaba haciendo, se soltó del poste para amarrar con fuerza el fleje, pero el peso le ganó y se fue hacia atrás, cayendo brutalmente al suelo. Fue una escena terrible.

El resultado fue que el hombre quedó paralizado del cuello hacia abajo, una situación compleja e incurable, además de que la empresa trató de deslindarse y no pagar el tratamiento que estaba recibiendo, argumentando que el seguro no cubría dicho accidente, pues el hombre había mentido en su experiencia, diciendo que tenía los conocimientos necesarios para hacerlo, pero yo tenía mis dudas, las cuales se confirmaron cuando el empleado ganó una demanda que duró más de tres años, pero con una ganancia que dejó en quiebra a esa empresa.