¿Cómo ayudo a mi hijo a elegir carrera?

Soy trabajador de uno de los desarrollos industriales de más renombre en el norte de la República Mexicana y la semana pasada tuvimos algunas conferencias y pláticas sobre diversos temas, desde el trabajo que realizamos hasta la parte más humana. Uno de los pequeños temas que se trataron fue el de los hijos, el que más llamó mi atención fue el de ayudarlos a elegir una carrera. Es cierto que muchas veces los papás solemos decirles que elijan lo que quieran, que es su decisión, lo cual está bien, pero no los estás ayudando en nada. Otros padres suelen imponerles alguna carrera, lo cual está terrible si el joven no lo desea. Hoy quiero compartirles algunos consejos que nos dieron para que podamos ayudar a nuestros hijos a tomar una decisión, si es sabia o no, ya dependerá de ellos y el esfuerzo que le impriman a sus estudios.

Lo primero que nos dijeron es que evitemos decirles que es su decisión y que hagan lo que quieran, que nosotros los apoyamos. Está perfecto el apoyo, pero está mal direccionado. Lo que nos recomiendan hacer es hacer una serie de preguntas que le ayudarán al joven a tener una idea de lo que desea y de paso nos ayudan a nosotros a conocer sus intenciones profesionales. No debemos empezar preguntando “¿qué quieres estudiar?”, porque es precisamente lo que no saben. Deben iniciar cuestionando las materias que más le gustan de la preparatoria, cómo se ven en el ámbito laboral (si en una oficina, trabajando al aire libre, como freelance, etc), sus gustos personales, en qué materias son buenos y qué les apasiona en esta vida. Con esta última pregunta pueden causarle un conflicto, pues si no saben qué estudiar, lo más probable es que no conozcan su pasión, entonces pregúntenles: “Si no tuvieras que trabajar por dinero, ya tienes todo el dinero del mundo, ¿qué harías?”. Eso podría ayudarles a decidirse.

Ya cuando recibieron estas respuestas, tendrán varias ideas para aconsejar a su hijo, pero jamás lo hagan con la intención de que se decida por la que a ustedes les gustaría. Nos dieron el ejemplo de decirles que si son buenos en matemáticas, pero les gusta más la biología, decirles que primero deben decidir si quieren trabajar en lo que son buenos y con la posibilidad de ganar más dinero, pero haciéndolo sin ganas y con las ganas de renunciar siempre; o ir por su pasión, aunque deban esforzarse un poco más. También podemos decirle que si ama la física podría estudiar eso o mezclarlo con alguna otra ciencia como la astrología. Si se ve trabajando en una cabina de radio, podríamos recomendarle periodismo o ciencias de la comunicación, incluso motivarlos a que se conviertan especialistas en una materia, como psicología o política, para que sean los entrevistados en programas. Así les abrimos más su panorama y tendrá diversas opciones de dónde elegir, además evitamos imponerles alguna. Con esto, estoy seguro que nos lo van a agradecer y no a reprochar con el clásico “es que tú me dijiste”.