El Cumpleaños

El día de ayer recibimos una carga de máquinas de empaque que hemos de distribuir ante sus respectivos destinos en los próximos días de la semana, un cargamento que hemos estado esperando desde hace algunas semanas, por lo que fue una muy buena noticia el  haberlas recibido.  Al regresar de la fábrica, me dirigí a mi casa donde me esperaba mi esposa quien me hizo una cena debido a que era la noche de mi cumpleaños una fecha que por lo general intento celebrar lo mas modesto posible a no ser de ser sorprendido por alguna amistad  o en este caso por mi esposa.

Este es un tema del cual he sido reprochado por muchas personas debido a que al parecer nadie comprende el hecho que el celebrar el cumplamos propio no necesariamente tiene que ser un evento extra vibrante y del cual se tiene que enviar mensaje por los cuatro vientos. Esto no significa de ninguna manera que juzgo o critico a todos aquellos quienes gustan hacer de su cumpleaños el evento del año puesto que sus buenas razones deben de tener  para llevar acabo dicha celebración en dicha manera.

Debo también decir que mientras la celebración de mi propio cumpleaños es por lo general un modesto gusto mucho de celebrar los cumpleaños de otras personas de manera grande, puesto a que me resulta algo sumamente divertido y me gusta pasar un día especial  con las personas queridas quienes celebran su día de nacimiento. Sin embargo, en mi caso muy particular, la celebración de un cumpleaños de manera despampanante es un signo de vitoria prematura en una vida que tiene muchos causes y caminos inesperados en los que en mi caso personal he conocido de manera muy cercana al igual que muchísimas otras personas en el mundo.

En estos caminos tan altos y bajos he entendido que ninguno de estos es uno definitivo y que una victoria puede convertirse en una derrota apocalíptica en el momento que se baja la guardia y que una derrota mísera puede convertirse en una  gran victoria si es que se utiliza como una lección y se estudia de manera fría, de una manera que cualquier derrota se puede voltear al revés sin excepción alguna  excepto la derrota que resulta en la ultima batalla de la vida, misma que si se toma con filosofía puede tener un significado positivo.

Por esta razón, mis cumpleaños son para mi una ocasión solemne  y no una necesariamente donde me desborde de felicidad puesto que en mi caso cada cumpleaños es una forma de medición que me revela la verdad de mis actos que cometí a lo largo del año desde el pasado cumpleaños hasta el presente y sobre el que tan bien  o mal le he respondido a la vida y a Dios a lo largo del año. Para hacer esta medición es necesario siempre tomarme unas horas para hacer un buen análisis tomando en cuenta todas las dimensiones y realidades que conforman la vida.

 

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