La ventaja competitiva de las naciones, vista desde las condiciones de los factores alrededor de la empresa

Hoy en día, una de las grandes “incógnitas o dilemas” para una empresa es pensar en cómo tener una ventaja competitiva en su sector.

En este caso, nace la teoría de Michael Porter sobre la ventaja competitiva de las naciones en donde se proporciona una herramienta sofisticada para analizar la competitividad con todas sus implicaciones.

La teoría de Porter contribuye a comprender la ventaja competitiva de las naciones en el comercio y la producción internacional.

Su núcleo, sin embargo, se centra en industrias individuales o grupos de industrias, en las que se aplican los principios de la ventaja competitiva.

Su teoría comienza a partir de industrias individuales y se desarrolla en la economía en general.

Dado que las empresas, no las naciones, compiten en los mercados internacionales, comprender la forma en que las empresas crean y mantienen una ventaja competitiva es la clave para explicar qué papel juega la nación en el proceso.

Por lo tanto, la esencia de su argumento es que “la nación de origen influye en la capacidad de sus empresas para tener éxito en industrias particulares”.

Dada esta interdependencia, parece que para sacar conclusiones sobre la competitividad de una industria en particular, se necesita considerar las diferentes facetas del diamante competitivo de toda la nación.

Michael Porter considera la competitividad de un país en función de cuatro determinantes principales: condiciones de los factores, condiciones de demanda, industrias relacionadas y de apoyo; estrategia, estructura y rivalidad firmes.

A pesar de que estos determinantes influyen en la existencia de una ventaja competitiva de una nación entera, su naturaleza sugiere que son más específicos de una industria en particular que los típicos de un país.

La razón de esto es que, en la teoría de Porter, la unidad básica de análisis para comprender la competencia es la industria.

Considera que la industria es la zona en la que se gana o se pierde la ventaja competitiva, por lo tanto, tratar de aislar la ventaja competitiva de una nación significa explicar el papel que desempeñan los atributos nacionales, como el entorno económico, las instituciones y las políticas de una nación, promoviendo la capacidad de las empresas para competir en una industria en particular.

Veamos por ejemplo las condiciones de los factores que son los insumos que afectan la competencia en cualquier industria comprenden una serie de categorías amplias:

  • Recursos humanos: cantidad, habilidades y costo del personal (incluida la administración)
  • Recursos físicos: abundancia, calidad, accesibilidad y costo de los depósitos terrestres, acuáticos, minerales o madereros de la nación, fuentes de energía hidroeléctrica, zonas de pesca y otros rasgos físicos
  • Recursos de conocimiento: el conocimiento científico, técnico y de mercado acumulado en una nación en el ámbito de los bienes y servicios
  • Recursos de capital: el stock de capital disponible en un país y el costo de su despliegue
  • Recursos de infraestructura: las características (incluido el tipo, la calidad) y el costo de utilizar la infraestructura disponible

Al analizar estos factores como un prerrequisito para construir una ventaja competitiva, es relativamente poco importante enfatizar solo su cantidad o participación en una industria en particular.

Lo que determina su influencia en la competitividad es el grado de eficiencia y efectividad de la forma en que se implementan dentro de una industria.

Esto a su vez afecta directamente su potencial para influir en el establecimiento de una ventaja competitiva.

La Teoría de Michael Porter sobre la ventaja competitiva de las naciones es mucho más extensa, sin embargo con esta pincelada nos damos cuenta que la competitividad está en manos de factores intrínsecos e interconectados para que una empresa pueda destacar dentro de su sector.