¿Se puede prevenir la caída del cabello durante la quimio?

Después de algunas semanas de iniciar con las quimioterapias para erradicar el cáncer que me aqueja llegó uno de los efectos secundarios que más me aterraba experimentar: perder el cabello. No por peinarme o por cómo me iba a ver, sino porque es lo que les iba a decir a todo el mundo que me viera que tengo cáncer y empezarían las preguntas que tanto me incomodan. ¿Qué cáncer tienes? ¿En qué etapa? ¿Cómo te sientes con las quimios? ¿Cuánto te queda? No estaba dispuesto a responderlas ni a soportarlas. Pese a que soy el que sufre con los tratamientos, a quien le dijeron que tiene cáncer, nunca había visto muestra tan clara de mi enfermedad, como lo son ahora los huecos que hay en mi cabeza. Comencé a llorar la primera vez que me vi al espejo, mis padres y mi hermana trataron de consolarme. Con muy pocos resultados positivos.

Mi hermana era la que más sufría con mis ataques de pánico, me decía que no me preocupara, que nadie me haría preguntas sobre mi enfermedad, que ella lo evitaría; me decía que todo iba a salir bien, que la pérdida del cabello podría ser una señal de que las quimioterapias estaban funcionando, hasta que me aconsejó que visitáramos a mi oncólogo para preguntarle si había una forma para evitar la caída durante la quimio. Eso me alegró y me dio un poco de esperanza. Así que fuimos cuanto antes sin decirles a mis padres.

El doctor nos recibió con la amabilidad que siempre lo caracteriza, haciendo un espacio en su agenda para resolver todas nuestras dudas. Le preguntamos si se podía evitar la caída del pelo, pues era algo que me estaba ocasionando muchos problemas. Me dijo que actualmente no hay un método seguro para lograrlo. Comentó que en el pasado se utilizaban cintas, pañuelos apretados o bolsas de hielo como forma de reducir la caída, ya que se pensaba que evitaban el flujo sanguíneo de los folículos pilosos, pero nada de esto fue efectivo. Sin embargo, reveló que se han estado haciendo una gran cantidad de investigaciones para contrarrestar este efecto secundario, incluso comentó que hay algunos centros de quimioterapia donde aplican un tratamiento de infusión que disminuye la caída, pero no es nada confiable, ya que esto podría causar que algunas células cancerígenas se escondan en los folículos del cabello y el cáncer seguirá vivo en nuestro cuerpo, por lo que erradicarlo será aun más difícil y tardado.

Mi ánimo volvía a estar por los suelos, mi hermana no sabía qué hacer, como devolverme las fuerzas para seguir luchando, hasta que el doctor habló: “Estamos haciendo todo para eliminar al cáncer, tienes altas posibilidades, es una guerra que puede tardar muchos años y como toda guerra quedan marcas, siéntete orgulloso de contarle al mundo cómo ganaste no sólo la batalla, sino la guerra. No te avergüences de lo que padeciste, presume con orgullo tu fuerza y dedicación para hacerle frente a esta enfermedad que aterra a muchos”. Fueron palabras mágicas que me volvieron a motivar y recuperar el ánimo que había perdido. Después me dijo que podríamos usar un tratamiento capilar para acelerar el crecimiento de mi cabello, eso me puso aún más feliz.

 

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